Sobre Sinápsis

Cómo empezó Sinapsis

Sinapsis nació de una forma muy natural: de una manera compartida de entender la infancia, el aprendizaje y el papel de la pedagogía. Nos conocimos en la universidad, durante la carrera de Pedagogía, y desde el principio hubo un entendimiento total entre nosotras con respecto a estos valores.

Con el tiempo, trabajando en distintos centros, fuimos viendo situaciones y formas de hacer que no encajaban con nuestros valores. Nosotras sentíamos que hacía falta otro tipo de espacio: un lugar donde mirar a cada niño desde lo que sí puede hacer, entender quién es y ayudarle a crecer sin limitarlo.

También compartíamos una convicción muy clara: los niños y los jóvenes no necesitan solo contenidos, sino herramientas, comprensión y una forma de acompañar que tenga sentido para ellos.

Abrir Sinapsis fue, en el fondo, una manera de ser coherentes con lo que pensábamos y sentíamos como pedagogas: crear el lugar en el que nosotras mismas habríamos querido trabajar.

Sinapsis empezó en 2014, cuando Gemma, Xisca y Maria abrieron su primer centro de refuerzo educativo con solo dos alumnos. Lo hicieron en el local del actual centro de pedagogía, en el carrer Amistat, en pleno centro de Manacor.

En 2017 dieron un paso más y abrieron, en el espacio donde hoy se encuentra la escuela de educación infantil, una ludoteca pensada como lugar de aprendizaje a través del juego. Aunque en aquel momento no terminó de funcionar como esperaban, esa experiencia fue importante para seguir dando forma al proyecto.

En 2022, ese mismo espacio se transformó en la actual escuela de educación infantil: un entorno abierto, luminoso y adaptado a las necesidades de los más pequeños, inspirado en principios Montessori.

Hoy, Sinapsis cuenta con dos centros en Manacor: la escuela de educación infantil y el centro de pedagogía. Dos espacios distintos, unidos por una misma forma de entender la educación.

Tres pedagogas, una visión compartida

 

Sinapsis está impulsado por Gemma Bertran, Xisca Riera y Maria Bosch. Se conocieron en la universidad, durante la carrera de Pedagogía, y desde el principio hubo entre ellas un entendimiento profundo sobre cómo comprender la infancia, el aprendizaje y la función de la educación.

Con el tiempo, esa conexión inicial se convirtió en un equipo muy compenetrado, estable y complementario. Cada una aporta una manera propia de mirar y construir el proyecto: una llega con ideas, otra aporta la creatividad y otra el razonamiento y la estructura.

Juntas forman un equipo que se entiende, se equilibra y comparte los mismos valores. Esa combinación ha sido una de las bases de Sinapsis desde el principio.

La infancia no es una etapa que pasa: es el lugar al que volveremos toda la vida.