
01 Sep ¿Qué es la pedagogía y cómo puede ayudar a un niño a aprender?
Cuando un niño tiene dificultades en el colegio, la primera reacción suele ser buscar ayuda con aquello que le cuesta: clases de matemáticas, lengua, inglés… Es decir, algún tipo de refuerzo educativo que le permita recuperar contenidos y seguir el ritmo de la clase.
Pero ¿qué ocurre cuando el problema no está solamente en una asignatura? ¿Qué pasa si al niño le cuesta concentrarse, organizarse, entender lo que lee, empezar una tarea o encontrar una manera de estudiar que realmente le funcione?
Ahí entra en juego la pedagogía.
Pedagogía no es simplemente otra palabra para enseñanza
La pedagogía se puede definir de una forma sencilla: es la disciplina que intenta comprender cómo aprendemos y qué podemos hacer para facilitar ese aprendizaje.
El objetivo principal de la pedagogía no es transmitir conocimientos. La investigación educativa insiste precisamente en esta diferencia: entender la pedagogía simplemente como sinónimo de enseñanza resulta demasiado limitado. La pedagogía presta atención a la relación entre enseñar y aprender: qué necesita el alumno, cómo responde, qué estrategias funcionan y qué puede estar dificultando el proceso.*
Un ejemplo lo hace más fácil de entender: Un niño lleva una hora delante de un texto y sigue sin saber explicar qué ha leído. Podemos volver a explicarle el contenido. Podemos pedirle que lo lea otra vez. Pero también podemos hacernos otras preguntas: ¿entiende realmente el vocabulario?, ¿sabe identificar las ideas importantes?, ¿mantiene la atención?, ¿necesita visualizar la información?, ¿sabe cómo enfrentarse a un texto cuando estudia solo?
La mirada pedagógica empieza precisamente ahí.
Entonces, ¿un pedagogo es lo mismo que un profesor?
No exactamente, aunque ambos trabajan con el aprendizaje y sus funciones pueden ser parecidas en muchos puntos.
Una de las principales tareas de un profesor es enseñar unos contenidos y acompañar al alumnado dentro de un determinado proceso educativo. Para conseguirlo, los buenos profesores utilizan conocimientos y estrategias pedagógicas.
En un centro de pedagogía como Sinapsis, sin embargo, el punto de partida es diferente. La pedagoga se concentra especialmente en cómo aprende ese niño o adolescente concreto y en descubrir qué puede estar impidiendo que avance.
El acompañamiento pedagógico puede trabajar aspectos que van mucho más allá de una asignatura: comprensión, atención, organización, hábitos de estudio, planificación, motivación o estrategias para enfrentarse a una tarea.
En Sinapsis, cada alumno se analiza de forma individual. No todos aprenden igual, ni necesitan el mismo tiempo ni responden a las mismas estrategias. El trabajo parte de sus capacidades y fortalezas para encontrar desde ahí nuevas formas de avanzar.
No se trata solo de aprobar el próximo examen
Esta es probablemente una de las diferencias más importantes entre el simple refuerzo de contenidos o repaso y el acompañamiento pedagógico.
Es importante que un niño mejore sus resultados escolares. Pero el objetivo no debería ser únicamente conseguir que apruebe el próximo examen.
El objetivo es que poco a poco comprenda cómo puede aprender mejor por sí mismo. O como decimos en Sinapsis: Nuestro objetivo es que nuestros alumnos no nos necesiten más.
Puede significar aprender a dividir una tarea larga en pequeños pasos. Descubrir cómo organizar el tiempo. Encontrar una estrategia para comprender un texto. Saber qué hacer cuando algo no se entiende.
Cuando las dificultades de aprendizaje esconden otra necesidad
A veces un niño parece simplemente distraído. Otro tarda muchísimo en hacer los deberes. Otro estudia durante horas y obtiene resultados que no corresponden al esfuerzo realizado. Y otro empieza directamente a decir que “no puede” o que “no sirve para estudiar”.
Las causas pueden ser muy distintas, y para detectarlas, las pedagogas observamos antes de intervenir.
En Sinapsis, el proceso comienza intentando comprender qué está ocurriendo y cómo aprende el alumno. A partir de esa valoración se establecen objetivos y se diseña un Proyecto Educativo Personal adaptado a sus necesidades. El acompañamiento se va revisando a medida que el niño evoluciona.
En lugar de pensar únicamente “¿por qué no aprende esto?”, la pedagogía intenta averiguar “¿qué necesita para poder aprenderlo?”.
Y esa diferencia puede abrir caminos que, hasta entonces el niño, su familia e incluso sus profesores no habían encontrado.
El objetivo final es ayudar al alumno a encontrar sus propias herramientas y avanzar cada vez con mayor autonomía.